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“Todos estamos comprometidos a cerrar la brecha digital”, dice Mons. Gutiérrez

 


“Todos tenemos que empezar a cerrar la brecha de la injusticia social que lleva a la brecha digital, no sólo los comunicadores y los curas, sino toda la sociedad”, dijo Mons. Héctor Gutiérrez, de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM). Insistió en que la Iglesia debe entender a las nuevas tecnologías como una gran riqueza que debe ser puesta al servicio de la humanización.

Durante el panel intitulado “Experiencias para reducir la brecha digital”, en el marco del IV Congreso Nacional de Comunicación, Mons. Héctor Gutiérrez, miembro del Departamento de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (DECOS-CELAM), afirmó que la brecha digital proviene de la brecha social y que toda la sociedad debe contribuir a disminuir esta desigualdad.

“En esto no estamos comprometidos únicamente los comunicadores, los industriales de la comunicación o los curas; todos tenemos que empezar a cerrar la brecha de la injusticia social. Como no tenemos capacidad de comprar equipos digitales y por ende no alcanzamos una formación correcta, se crea una comunicación de pobres y otra comunicación de ricos”, refirió el obispo colombiano.

Manfestóque la Iglesia, para achicar esta brecha, no tiene que cerrar los ojos a la cultura digital sino estudiarla permanentemente y ponerlas al servicio de la humanidad. “Hace poco tiempo no se nos cruzaba por la mente utilizar la cibernética y demás fenómenos que estamos viviendo. Para nosotros era como una cosa horrorosa meter al Papa en ese enredo de las tecnologías digitales”, agregó Gutiérrez

"Hoy la Iglesia estudia permanentemente los medios digitales porque debe valerse de ellos para enseñar a la gente a amar, perdonar y educar a los hijos; así como para que niños y jóvenes entiendan los conceptos de justicia, solidaridad y patria”, resaltó el obispo.

“Nosotros en el CELAM creemos que los nuevos medios tienen mucha bondad; pueden tener secuelas buenas y malas, por lo que nuestro propósito es ayudar a controlar las malas e incrementar las buenas”, aseguró.

Para el conferencista, el desafío es lograr que esta riqueza “digital” que el Señor nos regalo a través de la técnica, la ciencia e Internet la pongamos al servicio de la humanización propiciando su uso ético dentro de la responsabilidad y la honestidad.

Exclusión digital y problemas éticos
Según el conferencista, algunos problemas reconocidos en esta época son la brecha digital, la ética de las nuevas tecnologías y la veracidad de las informaciones que aparecen en Internet.

En ese sentido señaló que vivimos una sociedad con un comportamiento exclusivo y no inclusivo. “Hablamos de la brecha digital, que proviene de una brecha social y nos lleva a una brecha de contenidos”, dijo Gutiérrez.

Se preguntó también hasta que punto las informaciones que vemos en Internet son ciertas. “Le estamos dando un valor absoluto a lo que se dice en Internet. Tenemos que tener claro cuál es nuestro punto de referencia para medir la falsedad o veracidad de las mismas”, indicó.

El representante del CELAM refirió finalmente que todo esto exige una reflexión que permita conducir a las nuevas tecnologías por el camino de la persona y de la comunidad, para encontrarle una solución a las dificultades que se presentan en el mundo ético.

Mons. Gutiérrez compartió la mesa de exposicíón con Pedro Caballero, director del Centro de Educación a Distancia y Nuevas Tecnologías (CEDYN) de la Universidad Católica, Roque Acosta, director académico de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas y un representante de Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL).